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La Lengua bajó a la Tierra


Raíces, Frida Kahlo

COACHING ACTORAL Y EMOCIONAL


Nuestro cuerpo profundo recuerda más que la mente de la vida cotidiana, de modo que actualmente nos es muy difícil proponernos a nosotros/as mismos/as tratar de conquistar el cambio, ni siquiera llevados por la necesidad real de buscar un cambio en el afuera o adentro porque solamente lo podremos encontrar después de un profundo trabajo con nuestro propio ser.


Mi ocupación está siempre dirigida hacia la interpretación como fenómeno humano de impotencia. Como el ser que necesita proyectarse, abrirse, comunicarse, tiene vedadas en la mayoría de los casos sus posibilidades para crear una totalidad, un acuerdo consigo mismo/a, la interpretación puede ser un camino sin escollos para la comunicación entre el ser que lo brinda al arte y la vida que recibe esta ofrenda.


El ser humano, en su necesidad de encontrar formas en su mundo interno para poder crear, porque es creador, y poder despojarse, porque sin hacerlo no lo lograría, de los conflictos que lo tornan contra sí mismo/a y destruyen su capacidad como individuo/a dentro del contexto diario de su vida.

No poseemos como función espontánea la energía profunda, ésta no actúa en todo el esplendor que corresponde a su verdadera naturaleza, por estar atrapada en zonas muy importantes de nuestro organismo por las que debe pasar un complejo energético vital.


Las razones nadie las ha explicado a fondo, pero podemos llegar a conclusiones muy cercanas a comprender algo, si pensamos que cultura y, por lo tanto, costumbres, posturas y también el lenguaje, nos han apartado de un mundo nuestro interno y profundo, que es la fuente esencial de irrigación para toda nuestra vida emocional y física y que somos además elegidos para vivir si lo deseamos disfrutando de una alegría nacida de un equilibrio cósmico interno, el que poseemos de forma latente.


La dinámica de movimiento lleva involucrado la energía liberadora que da paso a la emoción.


“...al lugar donde se alberga lo desconocido del ser humano, donde nace el torbellino de las causas primeras en la mezcla de lo orgánico con lo metafísico, el lugar secreto de las grandes esperanzas y las grandes mutilaciones, de la emoción pura y el asombro feroz, el lugar único de las significaciones inequívocas.”_ Pellegrini, prólogo a un libro de Antonin Artaud

Wilhelm Reich descubre una energía presente en la atmósfera a la que llamó orgónica (orgón). Su técnica terapéutica consiste en movilizar esta energía que está estancada en los músculos. Esto provoca la formación de la coraza muscular, si bien esta coraza tiene como objetivo la protección del yo, va bloqueando la capacidad expresiva y paulatinamente anula a su poseedor/a. La formación de nuestro carácter, los reflejos condicionados de nuestra personalidad, vienen a conformar una realidad de algo que ya está muy establecido.


Los hábitos y actitudes orgánicas básicas centrales condicionan cada uno de nuestros actos y cada empleo que hacemos de nosotros/as mismos/as.


“...el hábito es una segunda naturaleza y cuando hemos estado haciendo una cosa durante un tiempo bastante largo en forma innatural, llega a parecer por mera familiaridad completamente buena y propia. A este nivel lo que se necesita de la enseñanza psicofísica y artística es algún modo de desaprender los hábitos de uso impropio y que el sentido sinestésico pueda restablecerse en su prístina integridad”._Aldous Huxley


Lo importante de todo esto es saber que toda disciplina encierra en sí misma un pensamiento determinado y que la concentración de esa voluntad puede llegar hasta las capas más profundas. El error no está en la aceptación de esta creencia porque es la fuerza del pensamiento la energía más profunda que poseemos, pero sí en pensar que esto ya promueve un mundo expresivo importante, porque una estructura psicofísica anterior forma la coraza que hace imposible todo camino que pueda llegar a nuestras propias raíces, a ese mundo anterior nuestro, aquel que va desde más allá de nuestra infancia y aún antes.


“Cada ser humano no es solamente sí mismo. En todo caso es el punto importante y curioso y totalmente particular en donde las visiones del universo se cruzan solamente así, en ese ser y nunca más”._Herman Hesse


El adentro, más adentro, del ser es inalcanzable, si no se limpia primero el cuerpo externo e interno de toxinas, impurezas, corazas, tras un laborioso trabajo consciente logrando movilizar hasta los más pequeños mecanismos del movimiento corporal, para después lograr un todo con la voluntad emocional.


Admitiendo que cada persona presenta un cuadro psicofísico que le pertenece solamente a ella, se crea lo que se llama la coraza caracterial. Es decir, sus tensiones, producto de su vida, de su momento. La coraza caracterial se va transformando en coraza muscular, de este modo comprendemos que la persona transforma su estructura psíquica en otra que cambia a la par su estructura biofísica.

La atención está conectada al enorme poder que tiene el silencio. Un silencio que se va haciendo enorme y que nos conecta con las profundidades de un movimiento, sonido o palabra.


Las manos son nuestras verdaderas herramientas. La palabra Fuerza y Fuerza Muscular, no confundir con forzar, empujar o controlar, nos acompañan en cada acción.


La pinza entre el pulgar y cada dedo, desarrolla una importante musculatura en la articulación de la mandíbula; en la mano, donde van insertados los dedos, se logra por una fuerza muscular de expansión comunicarse con el abdomen en la parte que se insertan las piernas.


Las articulaciones son grutas profundas donde adentrarnos, solo desde allí podemos iniciar el movimiento y alcanzar de este modo, el objetivo necesario para una marcha hacia una evolución artística o una terapia que signifique usar el cuerpo como medio expresivo.


Se comienza con un pensamiento previo de relajación, la relajación debe ser activa conseguida por la fuerza de órdenes mentales dirigidas a cada una de las articulaciones.


La Lengua bajó a la tierra

Creamos espacios internos para esta manifestación “la lengua bajó a la tierra” a través de las vivencias, la llave principal de apertura para llegar de forma más inmediata a conectarnos con la musculatura profunda (interna).


Para los Aztecas, la Lengua representaba la energía solar. Podemos ver en su calendario una Lengua total y energética que sale de la boca de una cabeza central.


La Lengua es un músculo profundo, que se mueve con cada sonido, cada letra, cada palabra de cada pensamiento, la que recibe y percibe el significado físico y emocional de cada información del pensamiento y la que hace de puente con nuestra totalidad.


La mucosa de la cavidad oral es el pasaje sensitivo entre el mundo interno y el externo, su único abastecimiento proveniente de los cinco nervios craneales lo que sugiere inmediatamente su estrecha relación con los centros más altos del cerebro.


El músculo de la Lengua, que es el órgano principal de la succión, empieza a desarrollarse en el embrión hacia el quinto mes. Su original análogo, situado justamente sobre el arco aórtico, sugiere que su primera función participa en la irrigación de sangre al cerebro de manera que ésta, su primera capacidad, representaría para el cerebro un órgano nutritivo respiratorio.

La actividad motriz de la Lengua, relaciona a la Lengua tanto con el corazón como con el diafragma y es el origen probable de la masa inframuscular. En el feto estos tres músculos ayudan a la circulación actuando como órgano nutritivo respiratorio.


Desde el punto de vista del desarrollo, las estructuras provienen del mismo enlace y están en estrecha proximidad con el cerebro, para el cual todos sirven como sistema circulatorio - irrigatorio.


La función táctil de la Lengua se inicia en contacto con el paladar y continúa durante algún tiempo antes del nacimiento descargando estímulos sensoriales hacia el cerebro, como primera experiencia táctil del ser humano, por eso la Lengua parece tener un significado biológico peculiar debido a sus múltiples funciones.


Su íntima conexión con el cerebro y su relación con la vida mental inicial es evidente por la variedad de nervios craneales que la inervan, esta conexión se expresa finalmente en el lenguaje.


Los nervios que llegan a la Lengua, al diafragma y a la mucosa sensorial de la boca están todos correlacionados con el reflejo de succión y alrededor de este importante mecanismo se desarrolla la vida sensorial del ser humano.


Como nada existe si una fuerte voluntad mental no acompaña al pensamiento, este es también un vehículo que transporta energía de fuerza.


Debemos hablar y pensar con la Lengua.


La Lengua despierta una nueva concepción de la conciencia y nuestra mente se responsabiliza más directamente de cada acción que realiza o desea realizar.


“Así la Lengua puede no solamente orientarse ella misma y al objeto en el espacio, sino analizar el objeto en sus cualidades componentes, forma, consistencia, sequedad, humedad... De esta manera la escisión o dicotomía entre gusto y desagrado, dolor y placer, comienza en este nivel y puede decirse que forma el anclaje no solamente de los afectos sino también del juicio, la moralidad y por consiguiente algunas funciones del super Yo. Al ser un órgano móvil, la Lengua tiene que coordinar su actividad con los labios y los músculos de la masticación, la respiración y la deglución para adaptarse a su ambiente. Esto la coloca a la cabeza de una red de comunicaciones internas. Al ser un centinela en el límite entre el mundo interno y el externo no es asombroso que esté destinada a llegar a ser un modulador de señales para la comunicación: el órgano del lenguaje”._ Dr Michael Woodbury

La Lengua con su actividad permite el movimiento de la articulación de la cabeza y una primera movilización y apertura de las vértebras cervicales, produciendo una separación entre ellas.


Con la continuidad del trabajo, aparece una intensa fuerza en el Coxis, lo que permite sentir en profundidad la experiencia con la espina dorsal (columna).


La Lengua, el Coxis y las Manos son en este momento los tres elementos fundamentales.


La colocación es la actitud necesaria antes de la ejecución de un ejercicio.


Debemos crear un espacio para conectarnos con nosotros/as mismos/as, anterior al acto de pensar. Creado este espacio, se desarrolla progresivamente la práctica a través del pensamiento y de la imagen en un estado de atención continua en el lugar que se trabaja (ej: pliegues y articulaciones de los dedos.)


La Orden mental o Premisa que nos acompaña debe darse en lo posible desde el Centro del Pensamiento sin interrupción. (Ej: fuerza para mover, abrir.)


La premisa permite que otro pensamiento pierda su influencia y se vaya desarrollando con el tiempo la atención consciente en el lugar al que se dirige la orden.



COACHING ACTORAL Y EMOCIONAL

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COACH: ALABAMA

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