El color de la locura

Actualizado: 3 ago

Robert W. Chambers y El Rey de Amarillo



¡Literatura! ¡Una palabra que me pone enfermo!

Robert W. Chambers



I

El amarillo es el color de la luz solar, uno de los colores primarios, si bien el ojo humano percibe la mezcla del rojo y el verde como amarillo. Su nombre procede del latín amarus, que significa amargo, triste, posiblemente debido al tono amarillento que producen enfermedades como la tisis, el paludismo -o fiebre amarilla- y las afecciones hepáticas, que dan a la piel del paciente un tinte ictérico cercano al amarillo. Sin embargo, el amarillo es además, lógicamente, un color alegre, fuerte, optimista y viril, que se identifica con el Sol y con arquetipos de poder y dominación. El amarillo es el color de la realeza china, si bien también representa entre los chinos la crueldad y la traición, de forma quizá muy coherente. En el mundo teatral, una tradición bien arraigada asegura que el amarillo da mala suerte, y existe la prohibición tácita entre los actores de llevar prenda alguna de este color sobre el escenario. Se cuenta que esta peculiar superstición procede de la muerte de Molière, quien vestía de amarillo cuando falleció sobre las tablas, representando su propia obra El enfermo imaginario. En italiano, giallo -amarillo- es el color característico de la novela policíaca y criminal, deviniendo sobre las pantallas cinematografías en un peculiar subgénero terrorífico, perverso y sangriento. “Prensa amarilla” es aquella que apela sin escrúpulos al sensacionalismo barato, el morbo e incluso la mentira. The Yellow Book -“El libro amarillo”- fue la revista literaria y artística inglesa adalid del decadentismo y el esteticismo del fin de siècle. Con portadas de Aubrey Beardsley, editada de 1894 a 1897 por Elkin Mathews y John Lane, publicó textos de escritores modernistas, hedonistas y perversos como Max Beerbohm, el Barón Corvo, Henry James, Arthur Symons o Yeats, entre otros. Los especialistas atribuyen la elección de su nombre al papel que desempeña un cierto yellow book para la educación en la perversidad del Dorian Gray de Wilde, quien lo recibe de manos de su iniciador, Lord Henry. Esos mismos expertos en decadencias varias identifican a su vez este “libro amarillo” con la célebre e infame novela À rebours -“Al revés”, “A contracorriente”, “A la inversa”…- de Joris_Karl Huysmans, la Biblia del decadentismo, que arrastró a toda una generación hacia el esteticismo aristocrático, el cinismo ilustrado, el hedonismo descarado, la sexualidad invertida y polimorfa, el diabolismo de salón, el artificio y el nihilismo sin remisión. Tanto À rebours, publicada en 1884, como el magazine The Yellow Book, o el librito de cuentos El Rey de la Máscara de Oro -oro: metal amarillo- de Marcel Schwob, editado en 1892, eran bien conocidos por Robert W. Chambers, que vivió varios años entre la bohemia artística parisina de la época. También era un experto conocedor del arte y la cultura chinos. Puede que todo ello influyera decisivamente en la que sería su gran creación literaria: El Rey Amarillo, obra maestra de la literatura fantástica anglosajona, y prácticamente el único libro por el que se le recuerda hoy. El amarillo fue también para Chambers el color del éxito, del dinero, el poder y la inmortalidad… tanto como del amargo olvido al que relegó el resto de sus obras, a las que el fulgor dorado de El Rey Amarillo ha dejado sumidas en la oscuridad, enterradas para siempre en las catacumbas del tiempo perdido.

Prólogo de Jesús Palacios


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